17/7/17

Este verano, ¡auméntame la fe!

PD1: La reacción del incrédulo de Tomás, al ver al Señor y las marcas de la cruz, fueron estas palabras: “Señor mío y Dios mío!”. ¡Qué bonitas son estas palabras de Tomás! Le dice “Señor” y “Dios”. Hace un acto de fe en la divinidad de Jesús. Al verle resucitado, ya no ve solamente al hombre Jesús, que estaba con los Apóstoles y comía con ellos, sino su Señor y su Dios.

Jesús le riñe y le dice que no sea incrédulo, sino creyente, y añade: “Dichosos los que no han visto y han creído”. Nosotros no hemos visto a Cristo crucificado, ni a Cristo resucitado, ni se nos ha aparecido, pero somos felices porque creemos en este Jesucristo que ha muerto y ha resucitado por nosotros.

Por tanto, digamos: “Señor mío y Dios mío, quítame todo aquello que me aparta de ti; Señor mío y Dios mío, dame todo aquello que me acerca a ti; Señor mío y Dios mío, sácame de mí mismo para darme enteramente a ti” (San Nicolás de Flüe). Este verano es un buen momento para pedirle + fe.

Que las vacaciones no sean para quedarnos tirados en la toalla tostándonos vuelta y vuelta. Que las aprovechemos, que hagamos cosas útiles, que demos mucho palique a la familia, leamos buenos libros, alguno espiritual, ¿el Evangelio quizás? Que volvamos descansados y alegres, que alcancemos la paz en el descanso…

14/7/17

¿Por qué no creemos?

PD1: La vanidad, la soberbia, la falta de humildad es la que mata la capacidad de creer en Dios de las personas. La vida espiritual está reservado a los sencillos. Es imposible tratar de meter todo lo de Dios en la cabeza. Hay que aceptar a Dios y su grandeza para empezar a creer. Se apareció a los pastores de ovejas no a las personas importantes de entonces…

Somos demasiado complicados para creer, aunque nos deberíamos dar prisa por conocer las cosas de Dios, hoy olvidadas…

13/7/17

darse y servir a los demás no es suficiente

PD2: Secreto para ser feliz: darse y servir a los demás, sin esperar que nos lo agradezcan. Tan simple y fácil…

Pero si te olvidas de Dios, si te piensas que solo con darse al prójimo es suficiente, es que no captas todo el escenario. Hay mucha gente que opta por ser muy buena con el prójimo, se dan continuamente…, ¿a costa de abandonar al Señor? Les falta el gran matiz de que le amemos, como nos pidió.

12/7/17

madres solas con sus hijos

PD3: Me desespera ver los domingos en Misa a señoras solas con sus hijos… ¿Y los maridos por dónde andan? ¿Por qué no se saca el mismo rato de ir todos juntos a Misa el domingo? Es muy bueno ir la familia junta a la misma Misa. Acaso es que ellos no van, o que están dedicados al deporte, o van a otra hora distinta… Absurdo. Ridículo. Dejar a la mujer sola para que de ejemplo, para que enseñe las oraciones que enseñamos los padres a los hijos es pernicioso. ¡Cuántas horas he estado en el coche enseñando a rezar a mis hijos…! Lo bueno que ha sido para ellos y para mi que me las tenía que volver a aprender… Es el único camino apropiado, ambos de la mano, ambos con el mismo propósito.

Rezar y enseñar a rezar es también cosa de hombres, no de mujeres, que igual te salen los niños beatorros y luego es peor y tal. Rezar es muy de hombres, de hombres muy valientes que no se amedrentan con el qué dirán. Y el ejemplo siempre, hasta para enseñar a rezar…

11/7/17

¡Ay si pudiese!

PD2: Hoy te lo digo en vascuence: "Gazteak baleki ta zaharrak balezake!" ("¡Si el joven supiese y el viejo pudiese!") Habría que memorizarlo y repetírselo a los jóvenes de vez en cuando… Ay si pudiese irme ya de vacaciones, ay!!! Necesito que mi espíritu descanse tanto como lo necesita mi cuerpo…

10/7/17

benevolencia

PD2: Benevolencia: Es no criticar a nadie y estar dispuesto a atender a todos…

7/7/17

salir del aburrimiento...

PD3: La gente se aburre y trata de evitarlo como sea… Quizás no son los remedios los más adecuados. Se puede ser feliz ahora, con lo que se tiene o se es, no haciendo cosas nuevas o soñando con un mundo ideal…

No hay nada que odie más que el aburrimiento pero quizás puedo cambiar algo

"El hombre satisfecho, limitado por las circunstancias, hace de esos muchos límites la cura de su inquietud"

He estado tan aburrida últimamente… Paso mucho tiempo sólo siguiendo al niño, intentando evitar que se rompa la cabeza con cualquier cosa. Esta es la vida que escogí, y me encanta. No la cambiaría por nada del mundo. Pero aun así, buf, puede ser aburrida.

Durante unas pocas semanas estuve insistiéndole a mi marido en que necesitábamos movernos. Yo necesitaba una nueva casa, un cambio de escenario, ¡entonces sería feliz! ¿O quizás sería feliz cuando cambiara el tiempo, o si renovaba todos los muebles, o si me cortaba el pelo?

Quedé consternada, consternada, cuando nada de eso ayudó.

¿Entonces qué se supone que hay que hacer con la monotonía? ¿Cómo puedes combatirla? El camino de la felicidad de Fulton Sheen me dio un buen toque. Escribe: “Uno de los mayores errores es pensar que la satisfacción viene de algo externo a nosotros más que de una cualidad del alma… El hombre satisfecho, limitado por las circunstancias, hace de esos muchos límites la cura de su inquietud”.

Yo pensé: “Así… parece que yo sea el problema, no los detalles de mi vida. Uf, odio cuando pasa esto”.

Vale, entonces, si cambiar mi vida no es la respuesta, ¿cómo voy a cambiarme yo para ser una persona satisfecha? No es como si pudiera darle a un interruptor y mágicamente estuviera contenta con mi monótono ritmo de vida, ¿sabes?

Mi director espiritual me recordó algo importante, que puedo empezar este cambio escogiendo no preocuparme tanto por el aburrimiento. Los norteamericanos modernos hacen esta extraña suposición, dijo, de que la monotonía es algo malo y tienes que combatirla o no serás feliz.

Dudo de que alguno de los primeros colonizadores de América se sintiera así porque su vida viniera con enormes dosis de monotonía, esa felicidad estaba fuera de su alcanza. ¿Y qué hay de los campesinos medievales que comían la misma comida, trabajaban los mismos campos y nunca dejaban sus pequeñas aldeas, donde estaban de facto insatisfechos? De alguna manera, no creo que Dios hiciera la felicidad humana tan difícil de lograr que tengas que ser rico y enérgico para alcanzarla. 

Así que quizás desafiar esa suposición sea un buen comienzo. La monotonía no estropea tus posibilidades de felicidad. ¿Cuál es el siguiente paso?

Sheen veía que la clave de la satisfacción se encuentra más allá de nuestras circunstancias limitadas, no escapando a esas circunstancias. Esto me recuerda una cita del corcho de la consulta de un doctor: “El momento de ser feliz es ahora”. La felicidad, y la satisfacción, y la paz, no existen en el futuro ni en el pasado. Sólo pueden sentirse en el momento presente, así que quizás no debería acabar frases que empiezan por “Seré feliz cuando…”. Esta es definitivamente la dirección incorrecta.

El resultado de todo mi típico aburrimiento por “problemas de Primer Mundo”, en definitiva, es que me fuerza a tomarme en serio una parte de mi fe que gasto mucha energía tratando de evitar. Jean-Pierre de Caussade lo llama “el sacramento del momento presente”.

La idea es que el momento presente es un sacramento porque es donde nos encontramos con Cristo. Incluso cuando estamos cansados o aburridos o de mal humor.

El futuro no existe, y no tenemos poder sobre el pasado, así que lo que sea que el presente ha traído es donde va a estar Cristo, también.

Porque el momento presente es nuestro lugar de encuentro con Cristo, es sagrado. Si Cristo está ahí, entonces supongo que el potencial para la satisfacción debe estar ahí también. No encuentro que sea tan fácil recordarlo, y menos ponerlo en práctica, pero me ha ayudado un poco con mi frustración.

El tiempo gastado aburrida no tiene por qué ser tiempo perdido. Es una oportunidad, tanto como cualquier otro, de encontrarse con Dios, e incluso cuando el momento presente mismo pasa por cortar el césped o lavar la ropa, puede ser un momento real de gracia. Debería recordarlo para agradecerlo, al menos.

6/7/17

IHS

PD2: Algo de culturilla sacra…

¿Qué significa el monograma IHS?

Estas letras han dado lugar a interpretaciones varias, algunas erróneas

Este monograma se encuentra en solitario en muchas partes (escudos, altares, manteles, puertas de sagrarios, etc), pues hace referencia a Jesús.
El monograma IHS sencillamente es la transcripción latina del nombre abreviado de Jesús en griego; es decir del nombre Jesús en griego Ιησούς (en mayúsculas ΙΗΣΟΥΣ) viene de la abreviatura, iota-eta-sigma (sustituyendo la letra sigma final por la S).
Este monograma ha dado lugar a interpretaciones varias. La única aceptada es la abreviación latina de la frase "Iesus Hominum Salvator" (IHS), traducida al español como Jesús salvador de los hombres.
Otros finalmente pueden interpretar erróneamente las tres letras como Jesús Hombre Salvador, o Jesús Hostia Santa.
El monograma IHS fue adoptado como sello por san Ignacio de Loyola fundador de los Jesuitas o de la Compañía de Jesús, y se convirtió en el símbolo de la misma congregación tras usarlo así Ignacio en su sello como superior general. El papa Francisco, miembro de los jesuitas, tiene este monograma en su escudo episcopal.

5/7/17

lo que hay que hacer es amar

PD4: El Papa Francisco ha dicho: “Los que dicen que hay que hacer esto, o lo otro..., no es el estilo pastoral de Jesús”. Cuánta razón tiene. Cuantas veces te he sugerido que hagas esto, o lo otro, desde estas líneas. Y estaba equivocado. Lo que hay que hacer es amar, a Dios y al prójimo. El mensaje del Señor fue de amor, hasta las últimas consecuencias. Y esto redunda en la alegría de sabernos sus Hijos queridos...

4/7/17

no estamos solos

PD2: ¡Recuerda que nunca estás solo, Cristo está contigo en el viaje de tu vida, cada día!, San Juan Pablo II. Me encantan estas frases solemnes… Y trato de reconocerlo, de ver su mano, en muchas cosas que me van pasando cada día.

3/7/17

no juzguemos a los demás

PD2: "No juzgues mis decisiones sin conocer mis razones." Nos acostumbramos a juzgarlo todo, y así nos va… Cada uno hace lo que hace por sus propios motivos que no conocemos. Cada uno tiene su propia conciencia y no debemos ponernos como jueces de nadie. Esto viene al caso, sobretodo, en las separaciones matrimoniales. Cuánta gente se empeña en enterarse hasta el último detalle, cuando es la propia pareja la que tiene sus razones que no tenemos por qué saberlas nosotros… No hay que juzgar al otro ya que no tenemos ni idea de por qué hace las cosas que hace.

30/6/17

la perversión de los cristianos

PD2: Los no creyentes, los que no tienen fe, los ateos, no son los peores hoy en día. Antes bien, hoy los más perniciosos son los cristianos que andan todo el día juzgando a los demás, criticando... Antes, muchos cristianos fueron capaces de hacer cosas de lo más perversas so pretexto de evangelizar a otros. Pero hoy en día, no se les hace daño físico, sino que se les anda juzgando todos los días…, y no sé qué es peor.

29/6/17

¿Y si apagáramos el móvil?

PD1: En casa, el móvil en modo avión, mientras estás con los hijos. Luego lo mismo mientras estás con tu mujer… Ya si eso lees los whasups en la oficina…

‘Hay que poner el teléfono en modo avión y aprender a disfrutar de nuestros hijos’

Catherine L’Ecuyer es canadiense, afincada en Barcelona y madre de 4 hijos. Es máster por IESE Business School y máster Europeo Oficial de Investigación. En Canadá, ha trabajado como Senior Council en una empresa de telecomunicaciones. En España ha dado clases en la universidad y ha sido consultora en diversas empresas como Abertis y Pepsi. La revista suiza Frontiers in Human Neuroscience publicó su artículo The Wonder Approach To Learning, que convierte su tesis en una nueva hipótesis/teoría de aprendizaje.

Colabora actualmente con el grupo de investigación Mente-Cerebro de la Universidad de Navarra y con Radio Nacional de España (RNE). Su blog lleva más de medio millón de visitas. En 2015, recibió el Premio Pajarita de la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes por promocionar la cultura del juego en los medios de comunicación y fue invitada como ponente ante la Comisión de Educación del Congreso de los Diputados de España.

Es autora de Educar en el asombro (19ª edición), bestseller educativo de los últimos años según la revista Magisterio, y de Educar en la realidad (4ª edición), sobre el uso de las nuevas tecnologías en la infancia y en la adolescencia.

Tu filosofía se basa en la educación en el asombro y en el apego. ¿Por qué?

El asombro es el “deseo de conocer”. Si observamos a un niño pequeño, vemos que nace con el deseo de conocer. No hace falta motivar a un niño para que vaya investigando los enchufes o tirando de los manteles. Curiosamente los niños necesitan, a partir de los 18 meses, una base de exploración desde la cual van calibrando la realidad. La literatura lo llama “figura de apego”. El niño triangula entre el mundo y esa persona para entender el mundo. Eso ocurre cuando el niño es capaz de hablar y, al encontrarse con un caracol por primera vez, dice “¡Mira, mamá!”. De hecho, Rachel Carson decía que el niño necesita, para asombrarse, a otro adulto capaz de asombrarse con él. Los niños interiorizan el mundo a través de nuestra mirada.

¿Cómo lo hacemos?

Para poder asombrarse, el niño necesita que el entorno se ajuste a lo que reclama su naturaleza: a sus ritmos internos, a sus etapas de la infancia, a su sed de misterio, de belleza. Un niño sobreestimulado con un entorno que no se ajusta a su ritmo interno pasa a dejar de desear “desde dentro”, se vuelve pasivo y pasa a depender de esos estímulos externos. Ahí es cuando pueden entrar en juego las adicciones y la desmotivación en ausencia de dichos estímulos artificiales. Por lo tanto, menos pantallas y más relaciones interpersonales, menos consumismo y más austeridad, menos ruido y más silencio.

¿No le damos suficiente afecto a nuestros niños?

El mejor juguete para un niño son sus padres. Lo que ocurre es que nosotros mismos vivimos en un mundo que no se ajusta a nuestros ritmos, y nos falta el tiempo para poder estar con nuestros hijos. No se trata de estar haciendo cosas con ellos sin parar, se trata de regalarles miradas y de escucharles, de estar disponibles. Hay que simplificar el montaje del fin de semana. Decía Leornardo da Vinci que la sencillez es la última sofisticación. Menos cosas y planes y más tiempo para compartir. ¿Qué es lo más valioso hoy para compartir con nuestros hijos? Nuestra atención. La atención es el barómetro de nuestro amor, decía Pablo D’Ors, la forma más pura de generosidad, decía Simon Weil. Así que hay que poner el teléfono en modo avión y aprender a disfrutar de ellos.

Vivimos en una época en la que la tecnología lo es “todo”

Dentro de unos años, estaremos de vuelta de ese paradigma. En muchos otros países desarrollados ya están quitando las tabletas de las aulas, advirtiendo de los peligros que pueden conllevar las nuevas tecnologías en mentes inmaduras (inatención, adicciones, impulsividad, pérdida de oportunidades de relaciones interpersonales, etc.) y por lo tanto ya no ven el cambio tecnológico con una actitud de fascinación casi apocalíptica, que interpreta ese cambio como radicalmente determinante y revelador del futuro. Con el tiempo, ganaremos en perspectiva y veremos, basándonos en los estudios académicos, que la competencia digital está sobrevalorada. No existen estudios que asocien esa competencia con una mejora de los resultados académicos o de las oportunidades laborales. De hecho, la tecnología está programada para la obsolescencia, y por lo tanto, lo que uso hoy, no me servirá mañana. La tecnología en la educación es una especie de burbuja que tarde o temprano explotará. Yo siempre digo que el mayor error ha sido vender a los padres que la educación para el uso de las nuevas tecnologías consiste en adelantar la edad de uso. Es todo lo contrario, hay que atrasarlo al máximo, porque la mejor preparación para el mundo digital es el mundo real. Las nuevas tecnologías son maravillosas, pero en mentes preparadas para usarlas, y esa preparación no ocurre dando un dispositivo al niño que no está preparado para usarlo.

¿Cómo salimos de ahí? ¿Cómo les sacamos de esa inercia?

Si los niños tienen un dispositivo electrónico, es porque se lo hemos dado. Si ellos buscan conectarse en secreto, es porque no hemos sabido darles oportunidades lo suficientemente atractivas o porque carecen de alternativas. La solución parece utópico, pero no lo es. Si le damos la oportunidad a un niño de 10 años de decidir si estar conectado con el móvil todo el día, o ir a pescar con sus padres, ¿qué decidirá? Estar con sus padres, sin duda. Conozco a cientos de familias que educan a sus hijos pequeños en el mundo 100% real, no digital, y es posible conseguir que esos niños no se sientan raros. ¿Qué es “ser raro”? ¿No ser normal? ¿Qué es ser normal? ¿Quién pone la norma de lo que se ha de hacer o no? ¿Para qué necesita conexión a internet un niño de 8 años? ¿Desde cuándo “ser normal” es tener un teléfono inteligente con 8 años? ¿Quién decidió eso? ¿Las estadísticas? Pues estamos para hacer las estadísticas, no para cumplirlas ciegamente.

Eres defensora de que el único aprendizaje sostenible del niño es descubrir el mundo por sí mismo y a su ritmo. ¿Cómo lo conseguimos?

Ojo, que hay que dejar que el niño vaya descubriendo a su ritmo en la escuela infantil, con una intervención mínima, que consiste en organizar el entorno de forma que respete la naturaleza del niño. Pero en la etapa de educación formal (desde los 7 años), la educación en el asombro no es incompatible con la trasmisión de conocimiento. De hecho, el asombro es el deseo de conocer. Sin conocimiento no hay deseo de conocer. Y el joven aprendiz necesita a una persona que le ayude a estructurar sus pensamientos y a conocer la realidad. No tenemos conocimientos infusos a priori; la educación es fruto del esfuerzo, de dejarse medir por la realidad.

¿Qué pasa con los controvertidos “deberes”?

Primero, es preciso matizar por edad. En infantil no debería haber deberes nunca porque no es etapa para la educación formal. En etapas ulteriores, el asunto de los deberes es un asunto que no se puede desvincular del contexto español. En muchos otros países, los padres terminan su jornada laboral cuando sus hijos salen del colegio, y todos disfrutan de una larga tarde juntos. En ese contexto, es posible plantear unos minutos de deberes, en función de la edad. Pero en España, el asunto de los deberes se complica debido a los horarios laborales. ¿Qué ocurre a las nueve de la noche, cuando un padre o una madre llega de trabajar y se encuentra al hijo pidiendo auxilio con el cuaderno de deberes en la mesa mientras cena? No solo el padre está agotado, sino también el hijo, porque lleva una larga carrera de extraescolares diseñadas para tenerle ocupado mientras sus padres trabajan. Los deberes, en ese contexto, son una invasión del colegio en el hogar, y amargan la vida familiar.

Hace poco se hizo viral un vídeo que mostraba la ocupada agenda de muchos niños y niñas muy pequeños: lunes y miércoles inglés después del cole, martes y jueves taekwondo, viernes danza... ¿les hacemos más perjuicio que beneficio?

Es terrible, pero lo hacemos porque trabajamos. Entonces, ¿cuál es la alternativa? Adaptar el horario laboral al horario de los colegios, como la gran mayoría de los países desarrollados. Sin duda, esa es la solución.

¿Qué consejo le darías a los padres de un niño o niña que acaba de cumplir los 3 años de edad?

No me gusta dar consejos. Explico lo que dicen los estudios sobre lo que requiere la naturaleza de nuestros hijos, y dejo que los padres tomen sus decisiones. Nadie puede juzgar a los padres. Si sus decisiones no son acertadas (a la luz de lo que indican los estudios académicos respecto a varios temas como pueden ser el uso de las tecnologías, la importancia del juego libre, etc.), será porque ellos carecen de información, no por mala fe. Lo natural en un padre es desear lo mejor para sus hijos. Por lo tanto, me limito a divulgar en mis libros, mi blog y mis entrevistas, lo que indican los estudios. Diría a los padres que ellos son los primeros educadores de sus hijos y, como tales nunca deberían abdicar esas tareas en manos de expertos, del colegio o de las estadísticas, dejando que esos últimos tomen decisiones para ellos. Es cierto que los niños volarán sus vuelos, pero mientras no saben volar por sí mismos, no podemos tirar la toalla de educar. Educar no es coartar la libertad de otro, es ayudarle a desear lo bello, a desear alcanzar la perfección de la que es capaz su naturaleza.

¿Y a un profesor de educación infantil?

Los niños tienen una inercia irresistible para aprender; no hace falta bombardearles con información. “Más es mejor” es una creencia que hizo mucho daño en la educación infantil, y está reconocida como un “mito” por toda la comunidad científica. Un neuromito es una mala interpretación de la literatura en neurociencia, aplicada a la educación. En la etapa infantil, lo que toca es el juego desestructurado, en un entorno preparado y que se ajuste a los ritmos internos del niño. Todo eso habría que recordárselo a los que diseñan las políticas educativas, y que tienden a adelantar cada vez más la etapa de la educación formal. En esas etapas, lo que cuenta es la relación interpersonal entre el niño y el maestro, y eso es difícil con ratios como los que tenemos. Estar con más de 20 niños varias horas al día, no solo es heroico desde el punto de vista del maestro, sino que, además, quita al niño lo que más necesita en esa etapa: una mirada que le ayude a interpretar el mundo. Los estudios nos indican que en esa etapa es más importante cuidar el ratio que la dotación tecnológica en las aulas. Ojala los criterios de los rankings de colegios reflejen esa realidad.

¿Es diferente en el caso de un profesor de primaria?

Su papel es de suma importancia. No estoy en contra de las evaluaciones objetivas, pero considero que, al margen de ellas, es más importante la llama del amor o del deseo para el conocimiento que el mero deseo de aprobar. En ese sentido, el profesor tiene un papel clave en mantener viva esa llama. A veces nos perdemos en llamados “métodos activos”. Creo que hemos llegado a una obsesión desproporcionada respecto a esas nuevas metodologías, poniendo nuestra fe y el destino de nuestros alumnos en ellas, como si fueran el fin en sí. Lo que marca la diferencia entre un aprendizaje activo y uno que no lo es, no es la “clase invertida” o el trabajo por proyecto, es el maestro. Un maestro conductista y mecanicista en un aula invertida, sigue siendo un maestro conductista. Y un maestro asombrado que ama su materia en una clase magistral sigue siendo un maestro asombrado, que llegará a asombrar a sus alumnos a través de su clase magistral.

Nos quedamos con la idea de que el asombro es el motor de los niños, pero también del mundo

Chesterton dijo: “El mundo nunca tendrá hambre de motivos para asombrase; pero sí tendrá hambre de asombro”. La educación en el asombro es un intento para dar la vuelta a la profecía de Chesterton para que, en el medio de tantas distracciones, nuestros hijos puedan otra vez asombrarse ante lo irresistible de la belleza de la realidad.

28/6/17

de un sacerdote de la Madre Teresa de Calcuta

PD1: Estuve en una charla que dio el Padre Pascual Cervera sobre la madre Teresa de Calcuta, y me impactó todo lo que nos contó de sus vivencias con ella, que fueron muchas, durante largos años. Aquí un resumen de lo que nos dijo que no tiene desperdicio:

LA MADRE TERESA Y EL SACERDOCIO

Padre Pascual Cervera y Padre Donald Haggerty

En el año 1980, unos meses después de que la Madre Teresa recibiera en Premio Nóbel de la Paz, tuve el privilegio de llevarla en mi coche a través de un barrio pobre de Madrid en el que ella estaba a punto de abrir una nueva casa de misión. Mientras conducía le pregunté: “Madre, ¿cómo podría yo querer más a los demás?” Ella respondió: “uno quiere a los demás si les sirve, si les ayuda, si se preocupa en ver cuáles son sus necesidades en ese momento concreto”. Llegábamos a nuestro destino y detuve mi automóvil justo enfrente de una iglesia. La Madre se volvió a mí con una gran sonrisa y dijo: “Mira, ahí tenemos a uno de los nuestros”. Se trataba de un pobre pordiosero que pedía en la puerta. Ella se acercó al indigente como si ya lo conociese. Sonriendo le felicitó por las monedas que había conseguido y que mantenía en una boina sostenida firmemente con una de sus manos. Pero inmediatamente la Madre buscó la otra mano que éste pobre hombre ocultaba vergonzantemente detrás de su espalda. Mientras iniciaba una cariñosa conversación con el mendigo tomó entre las suyas la mano lesionada -retorcida y deforme- y le preguntó cómo se la había dañado y si había sido doloroso. Contemplé cómo la cara de aquel hombre se volvía radiante de alegría a pesar de referir a la Madre que se trataba de un defecto de nacimiento que le había acompañado toda la vida.

A menudo he pensado en ésta temprana experiencia que viví con Madre Teresa. Toda la influencia que ella tuvo en mi vida a partir de ése momento, tiene mucho que ver con el impacto que causó en mí el episodio descrito. Pensé que en una situación similar mi reacción habría sido, tal vez, darle unas monedas al pordiosero. Jamás habría mirado sin embargo –como hizo la Madre- hacia esa otra pobreza mucho más profunda e interior del indigente, hasta descubrir el sufrimiento que aquella vergonzante tara física había ocasionado a lo largo de toda una vida. No habría conseguido nunca descubrir el dolor que se ocultaba tras la apariencia de embriaguez y miseria de aquel pobre hombre. Bastaron unos instantes para que Madre Teresa proporcionara a esa persona una dignidad que quizás no había tenido nunca. Y para ello bastó con transmitirle su profundo y sincero amor. Su interés para con él y la alegría de haberle visto.

Tengo que reconocer que comencé a ver el mundo con una luz diferente a partir de ese día. Pero pasó algo más en aquellos momentos iniciales míos con la Madre. Durante las ocasiones en que podía hablar con ella despacio, me dijo que dedicara más tiempo a la oración y que pasara ratos con Jesús en la Iglesia, hablando con Él y escuchando lo que Él tuviera que decirme. Observé que ella parecía rezar con naturalidad y sencillez. Cuando en lo sucesivo nos veíamos en sus conventos de Madrid o de Roma, lo primero que siempre hacía era llevarme a la capilla para ver a Jesús donde ella se arrodillaba con gran reverencia ante el Sagrario durante unos minutos. Si yo llegaba con acompañantes, ella nos invitaba a todos a ir a la Misa del convento. También nos convocaba a la Hora Santa y, aunque fuéramos muchos, siempre se las arreglaba para que cupiéramos todos. La Madre siempre se sentaba en el suelo de sus distintas capillas –incluso siendo ya muy mayor- pero en muchas ocasiones la recuerdo llevando sillas a sus visitantes para que se sintieran cómodos y a gusto.

Tras mi ordenación, Madre Teresa me recordaba con asiduidad el gran don que Dios me había confiado al permitirme hacer presente a Jesús en el altar durante la celebración de la Misa. A lo largo de los años me recordaba: “en la Misa no dices éste es Su Cuerpo, ésta es Su Sangre sino éste es Mi Cuerpo, ésta es Mi Sangre. Te conviertes por tanto en uno con Él en ese momento”. Deseaba la Madre sacerdotes santos y comprobé entonces su convicción de que Dios asiste al sacerdote de un modo especial. Me lo demostró –y de qué manera- la primera vez que la vi ya ordenado sacerdote. Fui a Calcuta y unos minutos después de entrar en la Casa Madre de la orden, se me acercó ella sonriente y con una inminente petición: “Padre –me dijo- fíjese Ud. lo bueno que es Dios. El Padre que iba a dar unas charlas en nuestra comunidad ha enfermado y en ese momento aparece Ud. para impartirlas” Traté de excusarme diciéndole que no está preparado y que necesitaba rezar y reflexionar sobre el asunto. Pero ella rechazó mis objeciones: “¡Padre, Ud. es un sacerdote y le necesitamos! El Espíritu Santo le iluminará. Deje que Dios le utilice”.

Unos años más tarde volvía a recordarme personalmente la necesidad de “dar permiso” a Dios sin dilación. Era una noche del año 1992 y yo me encontraba en mi rectoría de Nueva York. Sonó el teléfono y al otro lado de la línea escuché, sorprendido, la voz de la Madre: “Padre –dijo- hemos sido invitados a abrir una nueva casa en un país en el que la práctica de la religión ha sido prohibida y perseguida durante más de cuarenta años. ¿Podría Ud. venir a ayudarnos? Sin un sacerdote no tenemos ni Misa ni Sacramentos y por ello sin un sacerdote no podemos enviar a las hermanas. Padre, ¡hace tanto tiempo que las gentes de ese país no ven un sacerdote!” Le dije que debía pedir permiso al Cardenal O’Connor, a lo que ella repuso: “¿Cuándo, hoy?”. Le expliqué que en Nueva York era de noche a esa hora. “Entonces Padre vaya Ud. mañana”. Y a fe que los acontecimientos y trámites se desarrollaron con facilidad y rapidez. Una semana más tarde me encontraba diciendo Misa al aire libre en una montañosa región al norte de Albania. Era la primera Misa que, en décadas, se oficiaba en ese país. Una campana salvada de una iglesia destruida durante los años del comunismo -y que los fieles habían mantenido enterrada durante todo ese tiempo-, pudo sonar de nuevo unas horas antes del comienzo de la Eucaristía. Nunca podré olvidar las caras de aquellas pobres gentes que, al sonido de la campana, acudían a la celebración desde pueblos distantes, con el cansancio reflejado en sus rostros pero con lágrimas de alegría ante la dicha de tener Misa después de tantos años...

La rápida sucesión de acontecimientos en aquellos años, trae a mi memoria otra gran verdad de Madre Teresa. Entre sus Hermanas era bien conocida la insistencia de la Madre en el sentido de responder a Dios de manera inmediata y sin vacilación. Le gustaba poner el ejemplo de la Virgen María que acudió con celeridad a visitar a su prima Santa Isabel tras la Anunciación. Del mismo modo animaba a la gente a acudir con rapidez a atender a los pobres. Pero para ella ésta urgencia a la hora de servir a los necesitados era mucho más que el deseo de curar su sufrimiento: Cristo en persona estaba en esos pobres.

Un sacerdote amigo con quien comparto y presento éstas experiencias y reflexiones, recuerda una Misa del Gallo que concelebró en Nochebuena en Calcuta. La amplia capilla estaba repleta de Hermanas a las que acompañaban no menos de 300 voluntarios que, en calidad de cooperadores, ayudan con su trabajo a las Misioneras de la Caridad. La Madre, al finalizar la Misa, se situó en la puerta de la capilla que los presentes habían de cruzar al salir del templo. Saludó uno a uno a todos ellos con un franco apretón de manos para decirles seguidamente -mientras les mostraba expresivamente sus cinco dedos-: “a Mí mismo Me lo hicisteis. Nunca olvidéis esto”.

Con toda evidencia y certidumbre se puede afirmar que el amor que Madre Teresa mostró hacia los pobres a lo largo de toda su vida nacía de su amor a la Eucaristía. Éste mismo sacerdote al que acabo de referirme, cuenta también que ese mismo día oyó a una Hermana el siguiente relato. Una novicia que fregaba el suelo de la capilla tras una celebración eucarística, comprobó que una Hostia Consagrada se encontraba en el suelo entre el altar y el Sagrario. Tan pronto como la Madre se enteró acudió inmediatamente. Lo primero que hizo fue postrarse en la entrada de la capilla. A continuación se levantó y se acercó al lugar en que se encontraba la Sagrada Forma. Allí se arrodilló de nuevo y oró durante un plazo de diez minutos para, acto seguido, postrarse de nuevo ante la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Finalmente repuso la Hostia en el Sagrario. ¿Quién podría imaginar lo que Madre Teresa experimentó en esos minutos? En otra ocasión ella mismo refirió a éste sacerdote: “Mi vocación no es servir a los pobres sino servir a Jesús”. Es a ese Jesús -que ella amaba con todo su ser- a quien encontraba en la soledad de sus pobres y a quien, tal vez, vio de manera especial esa mañana en la pobreza de una Sagrada Forma tirada en el suelo de la capilla.

Una última experiencia vivida por mi amigo el sacerdote dice mucho de Madre Teresa y del regalo que ella ha supuesto para la Iglesia. Un día, un chiquillo de aspecto miserable y sucia indumentaria llamó al timbre de la Casa Madre en Calcuta. Dijo que quería ver a la Madre. Inmediatamente fue conducido, escaleras arriba, hasta su presencia. Ella se encontraba atendiendo a un visitante. El niño portaba cuatro trapos sucios que había encontrado por la calle y se los ofreció como donación. La Madre los tomó en sus manos, los situó en un banco y luego los extendió uno a uno lo mejor que pudo. Seguidamente los mostró en alto mientras comentaba al muchacho el magnífico servicio que su aportación iba a prestar a la limpieza de los cristales de la capilla, así como de la mesa de la sacristía y el horno de la cocina, entre otros cometidos. Seguidamente volvió a recoger los trapos con todo cuidado para depositarlos una vez más en el banco. Mientras Madre Teresa llevaba a cabo todo el ritual descrito, el chico seguía el proceso con una indecible expresión en sus ojos y una gran sonrisa de satisfacción al comprobar lo bien que había sido recibida su donación. Por último ella tomó las sucias manos del chiquillo entre las suyas y permaneció charlando con él durante un rato antes de que se marchara. A mi juicio, ésta anécdota dice mucho de la Madre y del amoroso impacto que ella produjo en tantas y tantas almas. Pero también revela hasta qué punto sabía ella acoger las sonrisas de tantos pobres moribundos.

Y evoca asimismo el trabajo de los muchos voluntarios seglares que compartieron con ella su trabajo con los pobres. O de tantos sacerdotes a los que influenció y que sólo pueden presentar sus modestas ofrendas a una vocación tan privilegiada y que tanto supera sus méritos.

En los últimos años de su vida, Madre Teresa quiso ayudar más que nunca a los sacerdotes con el fin de contribuir a que descubrieran lo que ella llamaba “el regalo único de su vocación”. Ella repetía a menudo: “sin sacerdotes no hay Eucaristía y sin Eucaristía no hay vida en la Iglesia”. Algún tiempo antes la Madre había fundado el Corpus Christi Movement (movimiento del Corpus Christi), una asociación internacional dirigida a los sacerdotes diocesanos que deseasen unirse espiritualmente al carisma de las Misioneras de la Caridad “saciar la sed de amor a las almas que tiene Jesús”. Y ya cerca de su muerte, nos dedicó unas palabras a los miembros del Movimiento que constituyen como un tributo del amor que sentía por los sacerdotes y que tan bien conocimos aquellos de nosotros que la conocimos: “Jesús ama mucho a Sus sacerdotes y desea que crezcan en santidad mediante su entrega total al Ministerio. Pidamos a Nuestra Señora que los cuide del modo que cuidó a Jesús”.

27/6/17

la entrada al convento, qué felicidad

PD1: Monjas entrando a su nuevo convento causan sensación Tan contentas… ¡Qué felices son! No hay vocaciones de monjas, salvo en unas cuantas congregaciones que son muy atractivas… Es la fe + moderna que atrae. No te puedes imaginar cómo me alegro y el bien que van a hacer todas ellas. Ya lo han hecho, y mucho más que lo harán a lo largo de su vida de alegría y rezos.

26/6/17

demasiados muertos desde el inicio del ser humano

PD3: Nos moriremos y acumularemos las enormes cifras de los seres humanos que han vivido y han muerto…
Cada año nacen en el mundo 140 millones de personas. Y se mueren 57 millones de personas. A día de hoy debe haber aproximadamente 7.000 millones de personas vivas. Y el acumulado de los muertos desde el origen del ser humano alcanza ya los 108.000 millones de personas. Uf, son demasiados…, pero todas son criaturas amadas de Dios y queridas por Él, una a una. ¿Cabremos tantos en el cielo? Creo que no, que no hay sitio para todos… Nos lo tenemos que ganar cada día, amando a Dios y a los demás…, dentro de nuestra libertad concedida, siendo compasivos y misericordiosos con los demás.
Yo creo que se quedarán sin cielo los soberbios, los presuntuosos, los que hablan mal de otros, los que no quieren al prójimo, los que sólo se miran el ombligo, los que no se han portado bien, los que no han amado…, los que no han sido honrados. Pero no soy Dios y sé, que si piden perdón a Dios, entrarán muchos más de los que yo metería. ¡Qué bruto soy!

23/6/17

el miedo al "para siempre"

PD3: El Papa Francisco ha respondido a 3 preguntas sobre: el miedo al "para siempre"; el estilo de la vida matrimonial; y el tipo de celebración del matrimonio. Estas son algunas de sus palabras:

PRIMER CONSEJO: REZAR A DIARIO PARA DURAR SIEMPRE

Es importante preguntarnos si es posible amarse "para siempre". Hoy en día muchas personas tienen miedo de tomar decisiones definitivas, para toda la vida, porque parece imposible... y esta mentalidad lleva a muchos que se preparan para el matrimonio a decir: Estamos juntos hasta que nos dure el amor.... Pero, ¿qué entendemos por "amor"? ¿Sólo un sentimiento, una condición psicofísica?

Ciertamente, si es así, no se puede construir encima nada sólido. Pero si el amor es una relación, entonces es una realidad que crece y también podemos decir, a modo de ejemplo, que se construye como una casa. Y la casa se edifica en compañía, ¡no solos! No querréis construirla sobre la arena de los sentimientos que van y vienen, sino sobre la roca del amor verdadero, el amor que viene de Dios...

La familia nace de este proyecto de amor que quiere crecer como se construye una casa: que sea lugar de afecto, de ayuda, de esperanza... Así como el amor de Dios es estable y para siempre, queremos que el amor en que se asienta la familia también lo sea.

No debemos dejarnos vencer por la "cultura de lo provisional". Así que el miedo del "para siempre" se cura día tras día, confiando en el Señor Jesús en una vida que se convierte en un viaje espiritual diario, hecho de pasos, de crecimiento común...

Porque el "para siempre" no es sólo cuestión de duración. Un matrimonio no se realiza sólo si dura, es importante su calidad. Estar juntos y saberse amar para siempre es el desafío de los esposos cristianos.

En el Padrenuestro decimos "Danos hoy nuestro pan de cada día". Los esposos pueden rezar así: "Señor, danos hoy nuestro amor de todos los días.... enséñanos a querernos".

El matrimonio es un trabajo de orfebrería que se hace todos los días a lo largo de la vida. El marido hace madurar a la esposa como mujer, y la esposa hace madurar al marido como hombre. Los dos crecen en humanidad, y esta es la principal herencia que pasan a los hijos.

SEGUNDO CONSEJO: APRENDER A CONVIVIR

"La convivencia es un arte, un camino paciente, hermoso y fascinante... que tiene unas reglas que se pueden resumir en tres palabras: ¿Puedo?, gracias, perdona.

¿Puedo? Es la petición amable de entrar en la vida de algún otro con respeto y atención. El verdadero amor no se impone con dureza y agresividad. San Francisco decía: La cortesía es la hermana de la caridad, que apaga el odio y mantiene el amor.

Y hoy, en nuestras familias, en nuestro mundo, a menudo violento y arrogante, hace falta mucha cortesía.

Gracias. La gratitud es un sentimiento importante. ¿Sabemos dar las gracias? Es importante tener presente que la otra persona es un don de Dios, del que siempre debemos dar gracias. Una vez una anciana de Buenos Aires me dijo: la gratitud es una flor que crece en terreno noble.

En vuestra relación ahora y en vuestra futura vida matrimonial, es importante mantener viva la conciencia de que la otra persona es un don de Dios... y a los dones de Dios se dice "gracias". No es una palabra amable para usar con los extraños, para ser educados. Hay que saber decirse gracias para caminar juntos.

Perdona. En la vida cometemos muchos errores, nos equivocamos tantas veces. Todos. De ahí la necesidad de utilizar esta palabra tan sencilla: "perdona". En general, cada uno de nosotros está dispuesto a acusar al otro para justificarse. Es un instinto que está en el origen de tantos desastres.

Aprendamos a reconocer nuestros errores y a pedir disculpas. También así crece una familia cristiana. Perdóname que haya levantado la voz. Perdóname que haya pasado sin saludarte. Perdóname por llegar tarde, porque esta semana he estado tan silencioso, por no haberte escuchado, porque estaba enfadado y te lo he hecho pagar a ti… Todos sabemos que no existe la familia perfecta, ni el marido o la mujer perfectos. Existimos nosotros, los pecadores.

Jesús, que nos conoce bien, nos enseña un secreto: que un día no termine nunca sin pedir perdón, sin que la paz vuelva a casa. Si aprendemos a pedir perdón y perdonar a los demás, el matrimonio durará, saldrá adelante.

TERCER CONSEJO: BODA SOBRIA

La celebración del matrimonio debe ser una fiesta, pero una fiesta cristiana y no mundana. Lo que sucedió en Caná hace dos mil años, sucede en realidad en cada fiesta nupcial. Lo que hará pleno y profundamente verdadero vuestro matrimonio será la presencia del Señor que se revela y nos otorga su gracia.

Al mismo tiempo, es bueno que vuestro matrimonio sea sobrio y destaque lo que es realmente importante. Algunos están muy preocupados por los signos externos: el banquete, los trajes...

Estas cosas son importantes en una fiesta, pero sólo si indican el verdadero motivo de vuestra alegría: la bendición de Dios sobre vuestro amor. Haced que como el vino de Caná, los signos externos de vuestra ceremonia revelen la presencia del Señor y recuerden a vosotros y a todos los presentes el origen y la razón de vuestra alegría. El señor multiplicará vuestro amor y os lo dará fresco cada día: ¡tiene una reserva infinita!

22/6/17

díselo

PD1: ¡Cuantas veces descubrimos que nuestros hijos han hecho algo bueno y no lo hemos festejado! Díselo, dile que estas orgulloso de aquello que haya hecho bien. Motívale, anímale… Están deseando saber que nos han dado una satisfacción, hay que decirle algo en positivo cuando hagan algo bueno, aunque no sea lo mejor, lo que nos hubiera gustado a nosotros… Un aprobado puede ser un motivo de júbilo, sin desmerecer si saca un sobresaliente. Pero se debe enterar de que ha hecho algo bueno, que nos sentimos orgullosos de ellos…

21/6/17

saberse querido

PD2: Para alcanzar la paz, la harmonía, la felicidad en casa, los que viven con nosotros deben sentirse queridos: deben saber que les queremos y debemos dar muestras continuas que les queremos… No hace falta machacarles con besos o abrazos, como tanto nos gustaría, sino que nos preocupamos por sus cosas, que les prestamos atención, que sabemos lo que les pasa, sus preocupaciones, sus quehaceres. No sólo los que siguen viviendo en casa, los más jóvenes, sino también los que han volado ya.

Sentirse queridos incluye también a la parienta, que sepa que nos interesa lo que nos cuenta, aunque lleguemos cansados o con preocupaciones, que sepa que lo que hacemos es por el bien común del matrimonio, de los hijos… Sin darle el coñazo de fardar o echarle en cara todo lo que hacemos por la familia, que en definitiva es nuestro deber.

Si conseguimos que los que vivimos juntos se sientan queridos, viviremos en paz y habrá mucha felicidad y alegría en la casa. Y si ha habido tensiones o malhumores, o rencillas, saber perdonar, nunca echarlo en cara, olvidarlas y volver a empezar a quererles…

20/6/17

nosotros elegimos

PD3: Dios quiere que todos los hombres se salven. El infierno existe pero no lo quiere para nosotros, solo quiere lo mejor. Nos ha estado avisando de cómo evitarlo. Cristo murió en la cruz para salvarnos. Si hacemos algo mal, y nos arrepentimos, Él nos perdona. Ha hecho todo lo posible para que nos salvemos, pero no puede obligar a los hombres que, con nuestra total libertad, elegimos el camino de amarle e ir a su encuentro…

19/6/17

quieren que estemos orgullosos de ellos

PD2: Los niños quieren que los padres estén orgullosos de ellos. Por eso se portan bien cuando los padres les corrigen y les indican lo que deben hacer. Según van creciendo, comprenden que son cuasi autosuficientes, pero no quieren darnos disgustos. Es por eso por lo que muchas veces nos mienten, como nosotros mentimos a nuestros padres… No debemos insistir mucho en contarles nuestras batallitas de cuando teníamos sus años… No debemos machacarles, sino intentar darles siempre mucho ánimo, que se puede, que lo van a conseguir, que van a lograr todo lo que se propongan, que van a ser mejores que sus padres… Y siempre deben saber que nosotros, los padres, estamos muy orgullosos de ellos, hagan lo que hagan.

16/6/17

aprender a amar...

PD3: Mira qué bonito:

Decía el padre José Kentenich: “Detrás de cada amor a una persona está Dios; si no somos capaces de amar sanamente tampoco amaremos a Dios; si el amor fuera más natural sería más fácil llegar a Dios; mucha gente no llega a Dios, porque no saben amar ni han experimentado lo que es un auténtico amor“.

El amor concreto que Dios me regala. El amor visible a mis ojos. Ese amor de hijo gastado con el tiempo. O el de padre que no sabe bien cómo cuidar la vida que se le confía, en sus manos frágiles. Ese amor de amigo que se derrama en tiempo, sin exigencias torpes. Ese amor de hombre que pasea por el alma, y asciende hasta el cielo. El amor de madre que se da por entero.

Sé que si no amo a quien veo es difícil que ame a Dios cada mañana. Necesito aprender a amar sin cortapisas. Sin frenos. Sin miedos. Sin reparos. Amar en la vida que se me confía. Y cuidar en mis manos lo más sagrado oculto en el alma que se me abre. Con respeto infinito.

Quiero amar con mis manos y mis gestos tan torpes. Pero amar de forma sana. Sin retener. Sin imponer. Sin vivir exigiendo. Sin celos ni envidias. Sin quejas ni reproches.

15/6/17

amar y ser amado

PD2: Ayer el Papa Francisco lo bordó de nuevo:

“En la catequesis de hoy consideramos cómo la certeza de la esperanza se funda en que somos hijos amados de Dios. Nadie puede vivir sin amor. En cierto modo, detrás de muchas reacciones de odio y violencia se esconde un gran vacío interior, un corazón que no ha sido amado verdaderamente. Lo único que puede hacer feliz a una persona es la experiencia de amar y de ser amado.

El primer paso que da Dios hacia nosotros es su amor anticipado e incondicionado. Dios nos ama antes de que nosotros hayamos hecho algo para merecerlo. Él es amor, y el amor tiende por naturaleza a difundirse, a donarse. Como una madre, que no deja nunca de amar a su hijo, aunque haya cometido un error y deba cumplir con la justicia, así Dios nunca deja de amarnos, porque somos sus hijos queridos.

El amor llama al amor. Para cambiar el corazón de una persona, en primer lugar hay que abrazarla, que sienta que es importante para nosotros y que es querida. Así comenzará a despuntar también en ella el don de la esperanza.”

14/6/17

este domingo es una gran fiesta

PD4: Este domingo es el Corpus Christi. Gran fiesta donde los cristianos salen a la calle a enseñar su fe… En todos los pueblos hay manifestaciones de la fe popular, procesiones en la calle, al margen del calorón habitual… Si no mostramos nuestra fe, ¿quién la mostrará?

13/6/17

dar testimonio

PD1: Para dar testimonio es necesario:

1.-Tener comunión e intimidad con Jesús. Ésta nace del trato cotidiano con Él: leer el Evangelio, escuchar sus palabras, conocer sus enseñanzas, frecuentar sus sacramentos, estar en comunión con su Iglesia, imitar su ejemplo, cumplir los mandamientos, verlo en los santos, reconocerlo en nuestros hermanos, tener su espíritu y amarlo. Se trata de tener una experiencia personal y viva de Jesús.

2.-Nuestro testimonio es creíble si aparece en nuestras obras. Un testigo no es sólo una persona que sabe que algo es verdad, sino que también está dispuesto a decirlo y vivirlo. Lo que experimentamos y vivimos en nuestra alma debemos transmitirlo al exterior. Somos testigos de Jesús no sólo si conocemos sus enseñanzas, sino, y principalmente, cuando queremos y hacemos que otros lo conozcan y lo amen. Como dice el dicho: “Las palabras mueven, los ejemplos arrastran”.

12/6/17

se ha perdido la noción del pecado

PD1: Como se ha perdido la noción del pecado, una somera descripción:

¿Qué es el pecado?

El concepto de pecado es bastante simple: básicamente, el pecado es un acto de egoísmo exagerado. Es preferirse a uno mismo y anteponerse a Dios y a los demás, cediendo a las pasiones desordenadas que nos ponen en el centro de nuestra existencia y negando nuestra naturaleza, que sólo se completa cuando se abre al prójimo y a Dios.

El pecado es el rechazo a instaurar con Dios y con los otros una relación de amor. El pecado es un "cerrarse a las criaturas" y "rechazar al Creador". En general, el pecador sólo desea los placeres proporcionados por las criaturas, y no necesariamente quiere rechazar al Creador.

Pero, al dejarse seducir por las satisfacciones fugaces proporcionadas por las criaturas, el pecador, implícitamente, está actuado contra el amor del Creador, pues siente que el placer terrenal no le llena, pero aún así, no se resiste a él.

Por eso, el pecado hiere al propio pecador, apartándole de la plenitud ofrecida por Dios. Y por ello, el pecado ofende a Dios: no porque Dios, como tal, se vea afectado, sino porque nosotros mismos, al pecar, nos disminuimos ante la grandeza que Dios nos ofrece.

Para Jesús, el pecado nace en el interior del hombre (cf. Mt 15, 10-20). Por eso, es necesaria la transformación interior, del corazón.

Para Jesús, el pecado es una esclavitud: el hombre se deja en poder del maligno, valorando falsamente las cosas de este mundo, dejándose arrastrar por lo inmediato, por las satisfacciones sensibles, que no sacian nuestra sed de amor y de plenitud.

¿Qué tipos de pecado hay?

1 – El pecado original es la herencia que todos recibimos de nuestros primeros padres, Adán y Eva: ellos desconfiaron del amor de Dios Padre y cedieron a la tentación de dejarlo fuera de sus elecciones personales. Como hijos de una humanidad que perdió la inocencia, todos nosotros nacemos con la naturaleza caída de pecadores y necesitamos la gracia de Dios, mediante el sacramento del bautismo, para purificar nuestra alma.

2 – El pecado actual o personal es el que cometemos como individuos, voluntaria y conscientemente. Puede ser cometido de cuatro maneras: con el pensamiento, con las palabras, con las obras o con las omisiones. Y puede ser contra Dios, contra el prójimo o contra nosotros mismos. El pecado personal puede ser mortal o venial:

2.1. El pecado venial o leve es el que cometemos sin plena conciencia o sin pleno consentimiento, o con plena conciencia y consentimiento, pero en materia leve.

2.2. El pecado mortal o grave es el que implica tres factores simultáneos: plena conciencia, pleno consentimiento y materia grave.

¿Qué es materia grave y materia leve?

La "materia" es el "hecho" pecaminoso en sí. Es grave cuando hiere seriamente cualquiera de los diez mandamientos. Algunos ejemplos: negar la existencia de Dios, ofender a Dios, ofender a los padres, matar o herir gravemente a una persona, ponerse en grave riesgo de muerte sin una razón justa, cometer actos impuros, robar objetos de valor, calumniar, cometer graves omisiones en el cumplimiento del deber, causar escándalo al prójimo.

La materia leve es la que no hiere seriamente ninguno de los diez mandamientos, aunque consista en un acto contrario a alguno de ellos. Por ejemplo: robar es pecado, pero la gravedad de ese pecado tiene graves diversos. Robar diez centavos no suele perjudicar gravemente a la víctima del robo; pero el robo de una cantidad cuya pérdida perjudica a la víctima de modo considerable pasa a ser materia grave.

¿Cuáles son los efectos del pecado?

El pecado mortal mata la vida de la gracia en el alma, rompiendo la relación vital con Dios; separa a Dios del alma; hace que perdamos todos los méritos de las cosas buenas que hacemos; impide que el alma participe de la eternidad con Dios. ¿Cómo se perdona el pecado mortal? Con una buena confesión o con un acto de contrición perfecto, unido al propósito de confesarse en cuanto sea posible

En cuanto al pecado venial, él debilita el amor a Dios, va enfriando la relación con Él, priva al alma de muchas gracias que ella recibiría de Dios si no pecase, facilita el pecado grave. ¿Cómo se quita el pecado venial? Con el arrepentimiento y las buenas obras, como oraciones, misas, comunión y obras de misericordia.

¿Y los pecados capitales, donde entran?

Los pecados capitales requieren especial atención porque son causa de otros pecados. Pueden ser veniales o mortales, dependiendo de las condiciones explicadas antes. Pero siempre son "cabezas" de nuevos pecados y de ahí viene el término "capital". Son siete:

– Soberbia: la estima exagerada de uno mismo y el desprecio a los demás.
– Avaricia: el deseo desmesurado de dinero y de poseer.
– Lujuria: el apetito y uso desordenado del placer sexual.
– Ira: el impulso desordenado al reaccionar con rabia contra alguien o algo.
– Pereza: la falta de voluntad en el cumplimiento del deber y en el uso del ocio.
– Envidia: la tristeza por el bien del prójimo, considerado como mal propio.
– Gula: la búsqueda excesiva del placer por los alimentos y la bebida.

¿Hay algún pecado que no puede ser perdonado?

Sí: el pecado contra el Espíritu Santo (cf. Mt 12, 30-32). ¿En qué consiste? En la actitud permanente de desafiar a la gracia divina; en cerrarse a Dios, en rehusar su mensaje. Esa actitud imposibilita el arrepentimiento. Y, como Dios respeta nuestra libertad y nuestro libre arbitrio, Él se deja obligar por nosotros a no perdonarnos, pues su perdón depende de nuestra aceptación voluntaria.

El pecado contra el Espíritu Santo se puede manifestar, por ejemplo, en la desesperación de la salvación, en la presunción de salvarse sin mérito, en la lucha contra la verdad conocida, en la obstinación en permanecer en el pecado, en la impenitencia final en la hora de la muerte.

Entonces, ¿cualquier otro pecado, sólo con quererlo sinceramente, puede ser perdonado?

¡Está claro! Dios quiere tanto nuestra plena realización con él que no dudó en morir en la cruz para redimirnos. Dios nos espera siempre con los brazos abiertos como un Padre que se olvida de todas nuestras ingratitudes, como Él mismo deja claro en la bellísima parábola del hijo pródigo (cf. Lc 15,11ss). ¡Basta con que queramos de verdad Su abrazo!

9/6/17

siete NO y un SI

PD2: Hoy es el día de los NO. No juzgar a nadie, no hablar mal de nadie, no pensar mal de nadie, no criticar a nadie, no reprochar nada a nadie, no frivolear, no pensar que somos mejores que los demás… Y algún SI: querer mucho más a los otros.

8/6/17

ser padre es un don de Dios

PD2: Te lo digo yo que he sido bendecido con 9 hijos maravillosos y que, por supuesto, nos han dado mucho trabajo y renuncias…, aunque no superan las alegrías de educarles, verles crecer y empezar a volar:

La maternidad es un don de Dios que genera alegría. Las familias se alegran cuando hay un anuncio de una nueva vida. Sin embargo, hoy día, la maternidad no es valorada debidamente. Frecuentemente se le anteponen otros intereses superficiales, que son manifestación de comodidad y de egoísmo. Las posibles renuncias que comporta, asustan a muchos matrimonios que, quizá por los medios que han recibido de Dios, debieran ser más generosos y decir "sí" más responsablemente a nuevas vidas.

Muchas familias dejan de ser "santuarios de la vida". El Papa San Juan Pablo II constata que la anticoncepción y el aborto «tienen sus raíces en una mentalidad hedonista e irresponsable respecto a la sexualidad y presuponen un concepto egoísta de la libertad, que ve en la procreación un obstáculo al desarrollo de la propia personalidad».

7/6/17

le quiero más que los otros

PD3: Estaba haciendo oración antes de la Misa y le decía al Señor que le quería mucho más que todos esos que estaban ahí. Pura soberbia mía. Aunque con mucha humildad le decía que me reconocía pecador y que le pedía perdón por todo lo que me había apartado de Él. Seguí con toda la esperanza del mundo, corrigiendo algo mi soberbia, al explicarle que, quizás, en el pasado, no le quisiese tanto como estos, pero que en el presente me diera fuerza para que así fuera y que en el futuro, en los años que me queden de vida, me diera toda la fe del mundo para que siguiera queriéndole como hasta ahora…

6/6/17

querer ver a Jesús

PD2: Los cristianos de hoy sentimos la misma urgencia que los cristianos del primer siglo: queremos ver a Jesús, necesitamos experimentar su presencia en medio de nosotros, para reforzar nuestra fe, esperanza y caridad. Por esto, nos provoca tristeza pensar que Él no esté entre nosotros, que no podamos sentir y tocar su presencia, sentir y escuchar su palabra. Pero esta tristeza se transforma en alegría profunda cuando experimentamos su presencia segura entre nosotros. Es en la Eucaristía donde la presencia de Dios se hace realidad… Es esa paz que conseguimos tras ir a Misa y comulgar, ese contacto con el Señor, ese agradecimiento que se haya quedado con nosotros, esa fortaleza que nos da la fe de saber que nos está esperando en forma de pan…, y que lo podemos interiorizar, metérnoslo dentro.